Visto así podría tener problemas en la aduana de los países llamados civilizados. Si le quitamos el pañuelo que lleva en su cabeza, el problema desaparece casi por completo. Algo realmente inexplicable pero no menos cierto. Sin el, el pañuelo, le podrían pedir la documentación en esta España nuestra aun herida, y una vez comprobado su segundo apellido... en fin, que todo son problemas, de imagen, eso si.
Mañana 6 de agosto cumplirá años y como no llegaré a felicitarle lo hago hoy desde aquí. A el y a uno de mis sobrinos, cuya hora de nacimiento es dudosa y que solo mi amado padre parecía saber con certeza.
Felicidades hermano y sobrino, y que las apariencias no nos lleven a engaño. Seamos capaces de ver más allá de vestimentas, aspectos, títulos, nombres y cualquier otra etiqueta, que por más que quieran, nunca llagarán a clasificarnos, pues únicos e irrepetibles somos cada uno de nosotros.