Esa libreta que guarda pulsos de vida, unas veces como protagonista y otras como observador de uno mismo. De la soledad, de lo tedioso que es seguir y del hastío de lo que nos rodea. Nada nos satisface, nada nos lleva a ninguna parte. Solo nuestro pensamiento, unas veces interno y otras externo, nos ata a este mundo que muchas veces pensamos imaginario.
Abre de nuevo esa libreta, sin mirar lo que hay en ella, y vierte en ella otro presente pasado.