Superviviente de un naufragio, salió adelante impulsado por su instinto animal como recolector y depredador básico, algo casi olvidado por su genética. Fue de nuevo su instinto quien le empujó a descubrir los mundos ocultos tras la montaña.
Una infinita extensión de cemento, hierro y plástico surgía como desierto estéril frente a sus ojos. Huella de alguna alimaña del pasado ya extinguida.