Fotografías y relatos. Buceando en el interior a través de la fotografía. Buceando en la fotografía para emerger con nuestro interior.
23 abr 2012
Juego de niños
Creció en un entorno hostil y sombrío. La vida le obligó a trabajar siendo aun un niño. La pobreza que le rodeaba le hacía buscar su alimento entre la tierra árida, sacando de ella lo justo para subsistir. No supo de juegos, de amigos, de amor y felicidad. Solo trabajo y dureza, obligaciones. Perdieron lo poco que poseían y se vieron abocados a trabajar las tierras de otros, que a cambio de su sangre les otorgaban la gracia de seguir vivos. Supo entonces que había otras vidas, que seres como el vivían de otra forma. Y quiso conseguirlo. Ayudado por ese otro niño, de aroma fresco y manos suaves, aprendió lo básico para cambiar su rumbo. Fueron años difíciles, sus obligaciones le dejaban poco tiempo para la esperanza, para el conocimiento. Aprendió un oficio y se hizo dueño de su vida. Atrás quedaba la miseria y con ella sus padres que ya formaban parte de la tierra. Hoy es padre de un niño que comparte con otros los juegos que el nunca tuvo. Hoy el es ese niño que nunca fue, en un acto de recuperar una infancia que nunca tuvo.
17 abr 2012
La puerta del mal
Avanzaba con paso firme y decidido. No sabía cuando empezó a hacerlo, simplemente se encontró caminando con una decisión que le resultaba desconocida, ajena. Trató de recordar el momento antes pero no existía, y seguía caminando no sabía hacia donde ni porqué. Se dejó llevar más asombrado que preocupado, con la curiosidad de averiguar cual sería su destino. Recordaba su ayer hasta quedarse dormido, pero era incapaz de unirlo a este presente confuso donde parecía que cuerpo y mente no se correspondían. Tampoco trató de contradecir esos impulsos ajenos a su pensar. Se dejaba llevar.
Caminaba por un paseo de madera por el conocido, junto a su casa. Eso le tranquilizaba. Pero cuando se volvió a fijar en su entorno, después de ver sus ajenos pasos, todo cuanto le rodeaba había desaparecido. Una blancura no luminosa lo cubría todo. Era como ser parte de una hoja en blanco.
Se acercaba a algo que en la distancia no distinguía pero resaltaba entre la blancura. Era una puerta. Una puerta sin más, sin paredes, techo o suelo que la sostuviera. Una puerta de madera color castaño, de aspecto robusto y añejo, con vida. No tenía pomo, solo un pequeño agujero a modo de mirilla a una altura superior a la de sus ojos. Una vez frente a ella, se sintió de nuevo dueño de sus piernas, volvía a ser uno y de el dependía sus actos futuros.
El como llegó hasta ahí y porque, ya no se lo planteaba. Ahora solo trataba de decidir que debía hacer. Por más que buscaba a su alrededor, nada veía, solo esa blancura extraña que todo inundaba y que le resultaba tremendamente molesta y le inflingía grandes temores.
Tocó la puerta con precaución pero solo sintió lo que tantas veces en lo que fue su vida. El tacto de una puerta de madera normal. Se puso de puntillas para alcanzar la mirilla apoyándose en la puerta para ayudarse. Todo era negro al otro lado. Un negro nuevo, como ese blanco en el que se encontraba. Un negro no oscuro, un negro plano.
Recuperó su posición dando un paso atrás de la puerta y se sentó en ese blanco extraño pero al que estaba ya habituado. Sus temores al blanco desaparecieron ante ese negro desconocido. Ahora debería decidir su próxima acción.
Permaneció inmóvil tratando de tomar una decisión. En el blanco estaba tranquilo, vivía en el, pero tampoco le aportaba nada, y mucho menos la esperanza de recuperar su vida normal. Tenía que buscar una salida y no veía otra alternativa que pasar al otro lado. Se incorporó y comprobó que podía rodear la puerta en todo su perímetro. Estaba, como el, rodeada de blancura. Se alzó de nuevo de puntillas para volver a observar el otro lado. Todo negro. Bajó y con mucha precaución fue ejerciendo fuerza para tratar de abrir la puerta. Aquello no cedía y ahora empujaba violentamente. Nada, ni el más mínimo indicio de apertura. Una vez más se encaramó a la mirilla cuando notó que algo succionaba su ojo hacia esa negrura. Al tratar de retirarse el dolor de la succión se agudizaba. Tenía que relajarse y dejarse llevar, dejarse succionar lo que fuera necesario. Sintió la angustia que se siente al caer al vacío, ya sin dolor de ojo. Estaba al otro lado, pero caía. Una caída sin fondo visible, sin referencia alguna, todo negro, negro plano.
Ya debía haber tocado suelo y haber muerto en el impacto, pero seguía cayendo. Y en ese caer infinito pensó que en vez de caer podía estar subiendo. Ese negro plano sin orientación posible no hacía más que confundirle. Sentía en esa negrura el vagar del movimiento de la vida. Esa de la que intuía su final, esa que tan corta se le hacía. Esa tan malgastada, tan desperdiciada. No sabía cuanto le quedaba ni que debía hacer hasta entonces, si es que algo se podía hacer. Tal vez fuera el momento de desped
31 mar 2012
Encuentros en el camino
Se separaron hacía ya muchos años, cuando ella fue a la universidad.
Desde entonces, sus caminos se encontraban con una frecuencia cada vez más intermitente, aunque no por ello su sentir difería de su origen. La sangre es lo que tiene.
La vida le hizo madre a una y abuela a otra. Ahora compartían cosas antaño desconocidas por una y de estreno para la otra. Otro lazo de unión.
Son los lazos los que nos conducen a nuestros pasados más lejanos, viendo, desde fuera, como fuimos desde dentro sin tener ese recuerdo.
Ahora tenemos la necesidad de corresponder a quienes nos dieron lo mismo que nosotros damos, y entendemos que no nos correspondan como no lo hicimos nosotros antes.
Son ciclos que sentimos debemos cumplir. Una naturaleza interna nos indica el camino.
El tiempo pasa rápido y las oportunidades hay que aprovecharlas. La vida en su carrera no perdona.
Por eso realizaron ese viaje. Para volver a encontrarse allí, madre e hija frente a un mar infinito. Con poco que decirse pero mucho que sentir. Otra característica de la sangre, el entendimiento sin palabras.
Ya han vuelto a su rutina, al día a día de una madre y una abuela. Cada una por su camino con esos cruces, esta vez más frecuentes. Los nietos, es lo que tienen.
30 mar 2012
Ley de vida
Cuando nos despedimos, su petición fue volver a vernos sin que pasase tanto tiempo.
Hacia 3 años que no regresábamos, 12 que se vendió la casa, y más de 70 que mi padre, ya difunto, recorría sus calles siendo niño.
Por el camino (3 horas de coche) fui redescubriendo un poco más a mi madre. Hablamos de su pasado, como casi siempre que nos vemos, pero esta vez, y sobre todo, también de su presente, sus preocupaciones y su forma de ver la vida. No cabe duda que somos de generaciones diferentes, claro está, aunque no menos cierto es que nos encontramos en más puntos que en los que me podía imaginar.
Compartimos 3 horas mágicas e íntimas, diferentes a las normales. Me empapé de sensaciones que supongo en breve echaré de menos. Es ley de vida.
Llegamos. Nos acomodamos en la pensión que otras veces compartió con mi padre. Allí nos recibió María, la casera, y un brillo de los ojos brotó de una y de otra. Su ausencia estaba muy presente, como siempre. Yo le recordaba mucho e él.
Comimos en el bar-restaurante de siempre. Más brillos, más ausencias, más recuerdos.
Por la tarde, después de una siesta, fuimos a ver a los vecinos de antaño. Los amigos que no dejan de ser pese a las distancias y los tiempos. Están igual que siempre, cariñosos, sencillos, cercanos, entrañables.
En poco nos pusieron al día:
El “gorrión” murió de repente. Ya era mayor claro, y tenía aquello que nunca le supieron tratar. Su mujer, a los 3 meses, también murió. A nadie le sorprendió. Ella, tan sola. Claro, sus hijos se fueron hace años a la ciudad y venían de cuando en cuando a visitarles. Ahora la casa la tienen a la venta, ya veremos. Pilar, la mujer del panadero, también murió. Ya llevaba mucho tiempo malita. Hacia 2 años le detectaron un tumor, ya muy tarde, como siempre. Pero murió tranquila, más o menos, hazte a la idea, claro. El está bien, trabajando mucho, de sol a sol, con sus 2 hijos y la pequeña que le lleva las cuentas y todo eso. Se le ve triste, normal. Manuel, ¿te acuerdas, el del estanco? Ese está en capilla, algo malo de la sangre. Una cosa rara, vete tu a saber, toda la vida en aquella fábrica, respirando esa porquería. Por algo le concedieron el estanco, para callar bocas y apaciguar conciencias. Carmen, su mujer, es la que lleva ahora el negocio. Pero tampoco anda muy allá, va teniendo sus años, como todos.
Así pasó un buen rato, enterrando a unos y encamando a otros mientras sus miradas se encontraban con cariño y sus manos se tocaban y acariciaban para cerciorarse de su presencia, de que aquello no fuera otro sueño de reencuentros, que seguían todos vivos, que aún se tenían.
Con el paso de las horas, las emociones se afincaron serenas, y el disfrute se hizo pleno y sin miedo al espejismo. Compartimos lo que tenían y lo que llevamos, y sobre todo, nos compartimos. Yo como algo más ajeno por el tiempo pero más cercano por la herencia. No podían evitar ver en mi, la ausencia de mi padre.
2 noches y 3 días recorriendo calles y recuerdos, dando abrazos, besos y achuchones. Llenando por instantes vidas ya casi consumidas.
El camino de regreso (otras 3 horas de coche), fue más silencioso, más recogido. Tratábamos de almacenar en la memoria cada instante de esos 3 días. Como si no se fuesen a vivir de nuevo. El sol calentaba la estancia del coche y solo los peajes rompían el estruendo de nuestros silencios. Yo la observaba de soslayo y veía en ella una sutil sonrisa de felicidad, de satisfacción, de añoranza. La línea discontinua de la autopista avanzaba perezosa y constante camino a casa. Ella a la suya, y yo la mía. Es ley de vida.
13 mar 2012
Tesoro oculto
Entre las sombras de los recuerdos retomo gozos y sensaciones nunca olvidadas
Momentos del sutil roce de la plena felicidad que la vida nos otorga muy de cuando en cuando
Pasados que viven en un presente a pesar de las ausencias
El querer, permanece en la memoria
Un tesoro oculto disfrutado en la penumbra solitaria e interior
Tactos propios llevados a lo ajeno y compartido
Voces, ausentes de sonidos, murmullan alabanzas entre íntimos olores
Murmullan alabanzas entre tactos de seda húmeda
Entre armazones de acomodo
Luces ténues desdibujan un rostro y un cuerpo conocidos de memoria
Recorrido plenamente
Cierro el baúl con la certeza de volver a abrirlo
Solo yo tengo la llave
Momentos del sutil roce de la plena felicidad que la vida nos otorga muy de cuando en cuando
Pasados que viven en un presente a pesar de las ausencias
El querer, permanece en la memoria
Un tesoro oculto disfrutado en la penumbra solitaria e interior
Tactos propios llevados a lo ajeno y compartido
Voces, ausentes de sonidos, murmullan alabanzas entre íntimos olores
Murmullan alabanzas entre tactos de seda húmeda
Entre armazones de acomodo
Luces ténues desdibujan un rostro y un cuerpo conocidos de memoria
Recorrido plenamente
Cierro el baúl con la certeza de volver a abrirlo
Solo yo tengo la llave
11 mar 2012
Un amargo veneno
Con ojos cerrados contesto en silencio cuestiones dispares
Clausuro pasillos oscuros donde los gritos de disputas resuenan y rezuman sangre transparente
Donde cálidas ilusiones y expectativas de futuro se diluyen en presentes vacíos obligados a su existencia
Obligados a su avance, a su irremediable destrucción
Dicen que existe un amargo veneno
Como penas profundas
Como olas perdidas en la inmensidad de un océano
Dicen que existe un amargo veneno llamado esperanza
Clausuro pasillos oscuros donde los gritos de disputas resuenan y rezuman sangre transparente
Donde cálidas ilusiones y expectativas de futuro se diluyen en presentes vacíos obligados a su existencia
Obligados a su avance, a su irremediable destrucción
Dicen que existe un amargo veneno
Como penas profundas
Como olas perdidas en la inmensidad de un océano
Dicen que existe un amargo veneno llamado esperanza
10 mar 2012
Palabras flotantes
Palabras flotantes en un océano infinito se mecen en corrientes diseñadas
Palabras que recalan en islotes esparcidos, casi ajenos
Trozos de tierra sumergida con ansias de aire y sol
Desde los abismos luchan impulsadas por su afán de conocer
Recalan significados a tierra firme donde crecerán y se extinguirán
Otras, perdidas y baldías, yacerán en un fondo oscuro no carente de vida
Palabras flotantes, trozos de tierra, inmensidad profunda y oscura
Todo vida, todo pérdida, todo lucha, todo ansia, todo carencia
Todo vida, todo vida, todo vida
Palabras que recalan en islotes esparcidos, casi ajenos
Trozos de tierra sumergida con ansias de aire y sol
Desde los abismos luchan impulsadas por su afán de conocer
Recalan significados a tierra firme donde crecerán y se extinguirán
Otras, perdidas y baldías, yacerán en un fondo oscuro no carente de vida
Palabras flotantes, trozos de tierra, inmensidad profunda y oscura
Todo vida, todo pérdida, todo lucha, todo ansia, todo carencia
Todo vida, todo vida, todo vida
16 dic 2011
11 nov 2011
Desobediencia D
Decapitados, degollados, defenestrados. Demostraciones divinas dadas durante décadas.
Dioses desvanecidos durante diluvios dinerarios.
Detengamos definitivamente demostraciones dolorosas del dominio de Don Dinero. Dejemos de decirnos deidades, dejemos de degenerarnos. Digamos definitivamente, después de doblar dudas, “desobediencia, desorden, demolición”.
Desfilaremos deformando delgadas dunas donde deberían descansar dioses.
Desterrados del desierto diremos dónde debería decaer dios.
Dejados, desmoronados, deprimidos, decepcionados.
Dios dudaría de dichos despojos.
Difuntos dilemas diluidos dulcemente, derivando, depurando, depravando.
Definitivamente dejados de dios, devastaron dominios dejando detrás daños, dolor y dudas de dogmas decrépitos, desgastados.
Donde dominaba dios, dominaban dudas derivadas del desden del desconocido devenir de dichas deidades.
Desgastados derechos desaparecían delante de duchos decretos de desorden.
10 nov 2011
Maldito amor
Maldito amor que después de degustarlo me produce un ardor que me postra en la cama donde aun encuentro tus recuerdos y tus olores.
Donde aun es hoy oigo el eco de tu voz y me sangran los oídos.
Maldito amor este que ha dejado en el camino, esparcidos por el suelo y desangrándose, los trozos de una amistad que creíamos sincera.
Maldito amor este que nos engaña prometiendo la eternidad.
Prometiendo la entrega.
Prometiendo todo aquello que deseas.
Maldito amor este que me quita la vida y la ilusión.
Que me vuelve abrir los ojos ante la realidad de la existencia.
Maldito amor este que tanto quiero, que tanto busco cuando no lo tengo.
Que tanto anhelo al estar solo.
Maldito amor, maldito seas.
Maldito amor, que grande eres.
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