28 jul. 2011

¿Hay alguien?


Busco ayuda desesperadamente y me encuentro solo sumergido en este abismo del que no se salir. Aun no se como llegué a esta situación, que camino tomé equivocado, que decisión fatal me impulsó a seguirlo. Asciendo o desciendo, no lo se. Trato de detenerme pero no lo logro. 
Vivo entre dos luces, a ambas temo, no se a cual dirigirme ni si debo, ni si puedo. Extiendo mi mano buscando esa ayuda que me libere de este lugar extraño y desconocido, viscoso y pesado que me aprisiona y me deja caer a un tiempo. Frío y cálido a cada momento, caótico, profundamente tétrico. Y sigo solo, cada vez más, ya ni recuerdo. 
Y me hundo y pierdo la serenidad, porque tal vez este hundir sea la meta o tal vez mi perdición, mi fin. 
Y trato de gritar, de ver o intuir siquiera una señal. Una señal que me guíe al origen del que partí, que tanto repudié y ahora añoro.
Si, me conformaría con volver, con sentir de nuevo ese perder el tiempo, ese malgastar la vida, ese aguantar lo inaguantable que tanto echo de menos. 
¡Eh, por favor! ¿Hay alguien?

5 comentarios:

  1. Excelente la foto, Cormorán. El texto es puro sentimiento y tiene mucha fuerza, pareciera que surge desde las entrañas. Qué bien describes esa sensación de estar perdido.
    Un abrazo.

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  2. Muchas gracias Sara. Estoy muy contento con la foto, parece estar en el equilibrio de dos dimensiones con la duda de cual tomar dada su soledad.
    Un saludo

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  3. La foto es una preciosidad.
    Hay alguien al otro lado ¿?. Yo creo que siempre, en cualquier lado, hay alguien al otro lado, como mínimo uno mismo.
    Un abrazo

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  4. ¡Toca aguantarse! O mejor aún: como no hay marcha atrás, buscar grietas, sentir el aire con los dedos, aumentar la grieta hasta salir. Y no se puede llamar a nadie: los dioses siempre estuvieron dormidos más allá de la literatura y las liturgias ¿verdad?
    Un abrazote, Cormorán. Y si es algo personal, acércate y tomamos unas cañas conversando, terapia que no falla.

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  5. Albada. Pienso igual y espero que siempre sea de esa manera, que no nos faltemos nunca, incluso muertos. Seria una soledad tan absoluta que dejaría de existir esta. Muchas gracias por tu visita y comentario
    Todo un relato de supervivencia tu comentario, Luis, he podido ver esa imagen nítida. La invitación se agradece, se que es sentida, y nada más me gustaría que realizarla. Personalmente me encuentro bien, animado y esperanzado. En este caso el relato surgió de la foto sin vínculo personal. Muchas gracias Luis. Un abrazo

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