21 abr. 2011

Maternidad plástica

Matilda no tuvo hijos y es lo que más deseaba en la vida. Podrida de dinero se sentía vacía. Compró a dos criaturas carentes de todo por menos de lo que gastaba en un día, pero como su fruto no le satisfizo, acordó con el mejor cirujano crear a sus hijos a su imagen. Hoy, no se sabe como, han heredado su carácter. Todos comentan que son iguales a su madre, que aun con esas, es incapaz de sonreír.

5 comentarios:

  1. Uff. No sé que me da más escalofríos, si el texto, o la foto con la cara de esos niños detrás. Muy bueno, Luis.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Gracias Sara, creo que son indivisibles el uno del otro. A la señora en cuestión, no le gustó nada que la fotografiara. Solo espero que no encuentré el blog. Creo que le gustaría menos ver el resultado final, que el simple hecho de hacerle una foto.

    ResponderEliminar
  3. Estupenda descripción del carácter del personaje Matilda, tanto que, aunque la foto complementa de forma muy acertada, en realidad ya no aporta más. Un placer visitarte.

    ResponderEliminar
  4. Joer Cormo, que compo más caustica te has marcado. Supongo que por eso me gusta tanto. Todo bueno, la foto, el texto ... y la historia ;-)

    ResponderEliminar
  5. Gracias Luis, creo que la historia y la imagen son reflejos el uno del otro, y que ambas podrían subsistir por separado con la misma intensidad y significado. Un placer, como siempre, encontrate por estas aguas.
    Amigo Inopio, que decirte que no sepas. Unos buenos Gin Tonic con Matilda y todo cambiaría ;)

    ResponderEliminar