29 oct 2011

Niu-Guorl









Primero fueron los retoques de estética. Un poquito por aquí, otro por allá, esto lo subo, esto lo bajo. Toda una primera transformación. A la par, y debido  a accidentes, personas deformadas y amputadas, recobraban una apariencia digna y una movilidad decente. Con el tiempo se insertaron tarjetas de memoria con toda aquella información que se consideraba oportuna. Toda clase de conocimientos culturales, formativos y físicos se escogían a medida de gustos y necesidades.
Los avances eran tales, que lo artificial superaba al original. Y poco a poco se fueron perdiendo las estructuras, órganos y tejidos para ser material meramente tecnológico.
Finalmente se eliminaron pensamientos, recuerdos, deseos y conciencias que sólo suponían un atraso en la producción y mantenimiento del sistema.
Hoy poblamos un mundo perfecto. Sin errores dudas o vacilación. Un mundo en equilibrio estable. Un engranaje milimétrico preestablecido y calculado desde antes hasta después de la existencia de cada una de las piezas, antes llamadas humanos.

19 oct 2011

Dependencia


No estaba, me había abandonado. Sin una nota, sin una explicación. Nada. Un gran vacío me abordaba a cada instante. Una angustiosa necesidad inundaba mi mente, mi ser. Dominaba mis impulsos.
 Una semana después, al mismo tiempo que desaparecía el vacío, llegaba llenándolo  el alivio y una gran quietud. Una ausencia de necesidad creada y de la cual estaba liberado.
A los dos meses recibí una llamada. En ese mismo instante todo volvió a cambiar. Recuerdos convertidos en sensaciones me avasallaron. Volvía a estar encadenado, preso y a su merced.
Con un clic se reinició mi ordenador. Por fin arreglado. ¿Es lo qué realmente quería?

17 oct 2011

Bramidos


Bramidos de desesperación por el tiempo perdido.
Tiempo que ya no se podrá recuperar.
Tiempo pasado de un presente tedioso y un futuro incierto.

Uno, su lado oscuro y su reflejo



Uno se sabe, se siente, se puede ver y tocar, oler e incluso saborear. Uno es el que mejor se conoce. Por lo menos para si. Otra cosa es saberse realmente como se es.
El lado oscuro está ahí y también lo conocemos. Pasa desapercibido sino es preciso. Todo depende de como nos vaya la vida. Si va de frente, el lado oscuro desaparece a nuestros ojos, a nuestro ser, que no implica que los demás no lo vean, sientan y padezcan. Otras veces la vida nos va de lado y a nuestra vista y conocimiento lo vemos y sentimos de soslayo pero presto para entrar en acción si se necesitase. Es cuando la vida nos da la espalda cuando el lado oscuro se nos presenta en frente. Caminando por delante nuestra avanza firme oscureciendo todo aquello que se pone en su camino.
Pero es el reflejo lo más buscado y deseado. Presencia visible aunque inexistente, ese reflejo es tal y como nos ven los demás. Un reflejo que nunca llegamos a ver. Materia reservada al prójimo y vetada en su totalidad y nitidez a uno mismo. Nos reflejamos en materiales para tal efecto, pero son reflejos falsos, ya conocidos. Solo en la quietud de lo natural y con su distorsión justa, somos capaces de intuir como realmente somos.

5 ago 2011

Fernando Cabrera de Aizpuru

Visto así podría tener problemas en la aduana de los países llamados civilizados. Si le quitamos el pañuelo que lleva en su cabeza, el problema desaparece casi por completo. Algo realmente inexplicable pero no menos cierto. Sin el, el pañuelo, le podrían pedir la documentación en esta España nuestra aun herida, y una vez comprobado su segundo apellido... en fin, que todo son problemas, de imagen, eso si.
Mañana 6 de agosto cumplirá años y como no llegaré a felicitarle lo hago hoy desde aquí. A el y a uno de mis sobrinos, cuya hora de nacimiento es dudosa y que solo mi amado padre parecía saber con certeza.
Felicidades hermano y sobrino, y que las apariencias no nos lleven a engaño. Seamos capaces de ver más allá de vestimentas, aspectos, títulos, nombres y cualquier otra etiqueta, que por más que quieran, nunca llagarán a clasificarnos, pues únicos e irrepetibles somos cada uno de nosotros.

Jerónimo

Unos nudillos firmes golpeaban la puerta de casa. Hacía tiempo que le cortaron la luz y aquel viejo timbre no funcionaba. Extrañado por la visita pues desde su ruina nadie le visitaba, Jerónimo acudió a la llamada.
Allí se encontró con un hombre no mayor pero no un chaval, bien trajeado, al estilo de Valencia. Sus gafas negras impedían verle los ojos. En su mano derecha portaba un maletín y en la izquierda mostraba su cartera abierta con su acreditación. Estaba acompañado por uno de esos policías municipales que se mantenía dos pasos por detrás. Con la mirada en el suelo hacía presagiar malas noticias.
¿Jerónimo de Aizpuru? Venimos, como ya le habíamos anunciado, para llevar a cabo el desahucio de su vivienda. Recoja todas sus pertenencias y abandone esa casa, que nunca fue suya, y que ahora es nuestra. Por cierto señor, no olvidé seguir pagando las cuotas...
Y así se quedó Jerónimo, con esa expresión de incredulidad
(pinchar en la foto para ver ampliada la imagen)

28 jul 2011

Gozar con el sufrimiento

Llegó el momento de la verdad. Lo había deseado, meditado, pedido, y, por fin, conseguido.
Subí a aquella atracción fascinante que prometía aventura y riesgo. Y un gran miedo, de eso estaba segura. Solo pensarlo me emocionaba, esa sensación de pavor, de casi morir en ello. ¡Qué gusto más extraño! Gozar con el sufrimiento…¡Qué raro!
Arrancamos y ese cosquilleo de arrepentimiento brotaba como irrefrenable, me invadía y colapsaba. Sonreía forzadamente por no empezar a gritar. No había causa para ello más que la del conocimiento de lo que se avecinaba. Del resto recuerdo un gran arrepentimiento sabiendo de la imposibilidad de la marcha atrás, un gritar incesante, un frenético palpitar. Deseé la muerte inmediata, no podía ser peor, seguro. Menos mal que ahí estaba ella, mi madre, como siempre está. ¡Grita! Me decía, grita que no pasa nada.
Al parar tomé aire, sonreí, apenas podía andar, temblaba como un flan. A diez metros miré hacia arriba, allí donde había estado. ¿Podemos volver a subir, Mamá?

¿Hay alguien?


Busco ayuda desesperadamente y me encuentro solo sumergido en este abismo del que no se salir. Aun no se como llegué a esta situación, que camino tomé equivocado, que decisión fatal me impulsó a seguirlo. Asciendo o desciendo, no lo se. Trato de detenerme pero no lo logro. 
Vivo entre dos luces, a ambas temo, no se a cual dirigirme ni si debo, ni si puedo. Extiendo mi mano buscando esa ayuda que me libere de este lugar extraño y desconocido, viscoso y pesado que me aprisiona y me deja caer a un tiempo. Frío y cálido a cada momento, caótico, profundamente tétrico. Y sigo solo, cada vez más, ya ni recuerdo. 
Y me hundo y pierdo la serenidad, porque tal vez este hundir sea la meta o tal vez mi perdición, mi fin. 
Y trato de gritar, de ver o intuir siquiera una señal. Una señal que me guíe al origen del que partí, que tanto repudié y ahora añoro.
Si, me conformaría con volver, con sentir de nuevo ese perder el tiempo, ese malgastar la vida, ese aguantar lo inaguantable que tanto echo de menos. 
¡Eh, por favor! ¿Hay alguien?

19 jul 2011

Libreta

Esa libreta que guarda pulsos de vida, unas veces como protagonista y otras como observador de uno mismo. De la soledad, de lo tedioso que es seguir y del hastío de lo que nos rodea. Nada nos satisface, nada nos lleva a ninguna parte. Solo nuestro pensamiento, unas veces interno y otras externo, nos ata a este mundo que muchas veces pensamos imaginario.
Abre de nuevo esa libreta, sin mirar lo que hay en ella, y  vierte en ella otro presente pasado.

5 jul 2011

Náufrago

Superviviente de un naufragio, salió adelante impulsado por su instinto animal como recolector y depredador básico, algo casi olvidado por su genética. Fue de nuevo su instinto quien le empujó a descubrir los mundos ocultos tras la montaña.
Una infinita extensión de cemento, hierro y plástico surgía como desierto estéril frente a sus ojos. Huella de alguna alimaña del pasado ya extinguida.